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“Mi hijo no me hace caso. No se deja vestir. No quiere irse a dormir. Se enfada cuando le impedimos algo. Se coge unos berrinches. Tiene rabietas. No acepta límites, etc… Ya no sabemos qué hacer”, dicen algunos padres. En el súper, a la hora de irse del parque, o peor aún, en un avión parece que los niños tuvieran un olfato especial a la hora de elegir el momento más inoportuno para montar el show. Y si la rabieta es con público, mejor. En lo que se refiere a las rabietas existe una verdad casi universal: La rabieta se agranda si hay un público que reaccione ante ella.

¿Sabes de qué hablamos? Para mejorar la convivencia diaria con tu pequeño, tan importante es que conozcas los motivos que le llevan a comportarse así, como las maneras más acertadas de afrontarlos.

Salvo raras excepciones, todos los niños pasan por una etapa más o menos larga de rabietas y tozudez en la que resulta muy difícil entenderse con ellos.

Tanto es así, que muchos psicólogos se refieren a ella como “la primera adolescencia”.

Este periodo se presenta entre los 2 y los 4 años (también puede aparecer al año y medio o alargarse hasta los 5) y se caracteriza porque el pequeño, ante el menor contratiempo, empieza a llorar, gritar y patalear.

Sus ataques desproporcionados de rabia pueden prolongarse durante media hora y repetirse un par de veces al día, lo que hace que los padres acaben agotados y desmoralizados. Aunque resulte paradójico, debemos entender la rebeldía, la desobediencia, el negativismo, las rabietas y los berrinches como signos positivos y expresivos de una personalidad en formación.

Los niños nos ponen a prueba constantemente y nosotros nos desesperamos, pero hay que tener en cuenta que no lo hacen con intención de fastidiarnos. Simplemente, todavía no saben expresarse de otra forma.

De momento, el niño no tiene el lenguaje tan desarrollado como para expresar lo que quiere y tampoco sabe todavía cómo manejar el enfado o la frustración que está sintiendo de forma tan intensa. Entonces, ¿qué hacemos? ¿Esperar hasta los 4 o 5 años ? Se preguntan muchos padres. Lo cierto es que es a partir de esa edad cuando las rabietas empiezan a formar parte del pasado, pero en el día a día, hay muchas cosas que se pueden hacer para, entre todos, acabar con las dichosas pataletas.

Os voy a contar algunas estrategias para controlar las rabietas:

  1. NO CONTRADECIR A TU MARIDO/MUJER
    Cuando no estés de acuerdo no lo demuestres delante de los niños, intentad llegar a una solución de consenso cuando no estén ellos delante porque eso resta autoridad al otro y el niño va a manipular la situación en su propio beneficio.

 

  1. VALORA CADA PASO POR PEQUEÑO QUE SEAValora cada progreso por pequeño que sea y cada paso que dé. Por ejemplo: si le cuesta recoger y ha recogido algún juguete ya es un progreso y hay que valorarlo
  2. AUTONOMÍA
    Un bebé de 16 meses con motivación: Bravo, muy bien, chócala, genial, Yupi  es capaz de hacer las siguientes tareas y además disfrutan como locos:-Comer solos: Lo ponen todo hecho un Cristo, pero a la larga merece la pena
    -Meter el pañal en la basura. Al principio también sacará la basura pero bueno no pasa nada, son gajes del oficio, lo guarda otra vez y punto.
    -Lavarse los manos solitos en el bidet, encender la luz del baño, poner el tapón del bidet, abrir el grifo, echarse jabón,.
    -Quitarse los calcetines solo o con ayuda de mama
    -Meter su ropita en la lavadora con cuidado para no pillarse los dedos.
    -Recoger sus juguetes con ayuda
  3. NI CASO CUANDO SE PORTAN MAL O TENGAN UNA RABIETA:
    Y llegamos al quid de la cuestión. Hemos seguido a rajatabla los pasos anteriores y, aún así, nos encontramos con una hermosa rabieta entre manos. Al igual que pasa con los adultos, con un niño en pleno ataque de ira no se puede razonar. Lo mejor que podemos hacer es ignorar su comportamiento, no prestarle ninguna atención. ¿Y eso por qué? Pues porque la rabieta es un comportamiento negativo y nuestra atención un premio, por lo tanto no tiene sentido premiarle con atención, aunque sea para regañarle, si lo que queremos es que deje de comportarse así. El caso es que la mayoría de los padres no les prestamos atención a los niños cuando se portan bien y están “entretenidos”. Pensamos: “¡Qué bien voy a aprovechar para hacer la comida!”.Debemos hacer ver al niño que le hacemos caso cuando se porta bien no cuando tiene una rabieta.
  • En casa es muy fácil. Basta con cambiarnos de habitación y seguir a lo nuestro. Seguramente ni tendremos que molestarnos en vigilarlo, ya que es muy probable que nos siga por toda la casa (ya hemos dicho que una rabieta sin público es como un jardín sin flores).
  • En la calle, es otro cantar. Si estamos en una zona sin peligro basta con alejarnos unos metros, no mirarlo o hacer como que hablamos por teléfono. Si se puede hacer daño o intenta golpearnos a nosotros podemos sujetarlo con firmeza.
  • En un restaurante, lo más probable es que tengamos que sacarlo fuera un ratito hasta que se calme y, seguramente, en alguna ocasión habrá que ceder y que se salga con la suya. Esta debe ser la excepción y no la norma, ya que si los  niños aprenden que llorando y pataleando al final obtienen lo que quieren, estamos perdidos.

Alguna cosa más sobre las rabietas

  • Dependen del temperamento del niño. Los que de bebés lloraban mucho y eran difíciles de calmar, pueden tener más rabietas entre los 2 y los 4 años.
  • La actitud de los padres debe ser tranquila y firme. Si durante la rabieta, los niños ven que ‘flaqueamos’, esta durará más.
  • Si nunca hemos ignorado su comportamiento durante las pataletas, es posible que estas aumenten en intensidad y frecuencia tras empezar a hacerlo, pero seguramente remitirá a los pocos días.

Aunque las pataletas parecen eternas, el desgaste físico y emocional de los peques es tan grande que no suelen durar más de media hora y se reducen a 5 o 10 minutos si mantenemos siempre la misma actitud.

  • ¿Cuándo debo pedir ayuda profesional?
  • Si tu hijo se lastima o lastima a otros durante sus rabietas.
  • Las rabietas ocurren cinco o más veces al día.
  • Las rabietas ocurren también en la escuela.
  • Tu hijo tiene otros problemas de comportamiento.
  • Uno de los padres tiene episodios de rabietas o gritos
  • Este enfoque no produce una mejoría durante 2 semanas.

 

No hay maldad en la rabieta. No lo tomemos como algo personal. El niño ni siquiera tiene intención de hacer daño cuando pega. La rabieta es su forma de expresar el enfado y la frustración.

Hasta la semana que viene. Espero vuestros comentarios

enfadada

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