se acabó el verano…

Durante el verano hemos roto horarios, nos hemos despertado a las tantas, hemos desayunado a la hora del aperitivo y comido casi a la hora de merendar. Hemos hecho siestas eternas hasta casi el atardecer y un montón de picnics fuera de hora, pero se acerca septiembre y con él la vuelta a la rutina y, la verdad es que… ¡ya lo necesitábamos!
Está comprobado que a los niños les gustan las rutinas, les hace sentirse más seguros y tranquilos, y a los padres también nos ayuda a afrontar el día a día con menos estrés. ¡A veces tenemos hasta ganas de que llegue la vuelta al cole!
El comienzo del cole ya está aquí, con los nervios, las emociones encontradas entre “bendita rutina” y “qué poco duran las vacas” y, sobre todo, la pereza de las peleas y prisas mañaneras, el perseguir a los niños para que estudien, se laven los dientes y se vayan a la cama a tiempo para descansar para el día siguiente. ¿Te suena? Hoy te vamos a proponer darle una vuelta a las rutinas.
Septiembre es para mí el mes de las oportunidades, de los objetivos, de las ganas de estrenar.
¡Algo así como un principio de año! De hecho, mi agenda está llena de listas y de cosas que hacer, pero os voy a contar algunos consejillos que me os pueden venir bastante bien estos días y que hacen volver a empezar otra vez con más ganas.
Para ello, quiero que pienses en qué rutinas sigues por las mañanas y por las noches y el tiempo que necesitas para realizarlas. ¿Ya las tienes? ¿Sabes por qué es importante seguir unas rutinas? Las rutinas dan estructura a nuestra vida, nos hacen sentirnos seguros al saber qué es lo que tenemos que hacer.
Una vez tienes localizadas tus rutinas, piensa en las rutinas que siguen tus hijos. ¿Han participado tus hijos en la creación de esas rutinas?
Una herramienta que funciona para acabar con las trifulcas mañaneras, es involucrar a los niños a establecer sus rutinas por la mañana. Para ello os recomiendo que os sentéis con vuestros hijos, cojáis papel y boli y empecéis a redactar los quehaceres mañaneros: desde desayunar, vestirse, lavarse los dientes, peinarse, hasta lo que los niños necesitan: jugar 5 minutos con mamá, desayunar contando chistes con sus hermanos, bajar las escaleras a la pata coja,…
Igualmente, algo que quita mucho estrés en la rutina de la noche es calcular la hora exacta para empezar con ella para poder hacer todas las tareas con tranquilidad y no acostar muy tarde a los pequeños. Haz la prueba todos los días, calculando cuánto tardas desde que empiezas hasta que acuestas a los niños. Decide a qué hora los quieres acostar y calcula así la hora a la que tienes que empezar y todos los días a esa hora empieza con la rutina. Salvo excepciones, casi todos los días podrás acostar a tus hijos a la hora deseada. Buscad también algún propósito o rutina para incorporar este curso: Cenar todos juntos, este rato lo podéis dedicar a charlar y a disfrutar de la cena. Además, es una gran oportunidad para los padres para escucharles y ver qué es lo que los niños necesitan. Puede ser también cocinar juntos…
Hacer un cartel con las rutinas ayudará a los niños a dar estructura a sus días. También evitará que los padres tengamos que estar repitiéndoles y recordándoles a cada momento lo que tienen que hacer, ya que lo tienen por escrito
Por último, es importante saber que las rutinas ayudan a los niños a saber qué se espera de ellos, a contribuir y a sentirse parte de la familia y no olvidéis que de vez en cuando podemos saltarnos las rutinas que, como las normas, para eso están….
¡Feliz vuelta a la rutina!

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